lunes, 15 de diciembre de 2014

Pretérito perfecto

Había una vez, un muchacho que vivía en una ciudad, ni muy grande, ni muy pequeña. No era de tener muchos amigos, y se la pasaba todo el día en internet. Un día descubrió un peculiar fenómeno que ocurría en este, y luego de un tiempo decidió participar en el.

Conoció mucha gente gracias a este fenómeno online, sentía que por fin tenía amigos. Pero más que amigos eran conocidos con los que se llevaba bien. Excepto una muchacha, que desde el principio le caía de lo mejor. Ella no le prestaba mucha atención al comienzo, pero con el tiempo se hicieron verdaderos amigos. El único problema era que vivían muy lejos el uno del otro.
Con el tiempo, el muchacho, se animó y planteó a sus padres viajar para poder conocer a esta muchacha y tal vez a alguien más. Para su sorpresa, ellos aceptaron, pero el viaje aún se veía distante.

Un día, los padres del muchacho, en resumen  le dijeron "en una semana viajás". El chico estaba impactado porque por fin iba a conocer a su querida amiga. Luego de la semana más larga de su vida se subió a un avión y viajó a una gran ciudad, donde vivía su amiga. Tan grande que se sintió intimidado y con ganas de volver. Pero al día siguiente de su llegada, conoció a la muchacha, y desde ese entonces quería quedarse para siempre, si fuera posible.

El muchacho pasó como una semana en la gran ciudad, con su querida amiga. Ella lo llevó a conocer muchos lugares. También pasaron mucho tiempo comiendo y hablando en restaurantes de comida rápida. La familia del muchacho le decía que debía conocer  más la ciudad, pero el solo quería pasar el tiempo con su amiga.

Los días pasaron, pero para fortuna no lo hicieron muy rápido, así el muchacho podría disfrutar más. Pero al final pasaron, y el último día llegó, y con este, una larga despedida, llena de emociones.

Tras prometer que volvería algún día, el muchacho regresó a su ciudad extrañando más que nunca a la muchacha. Seguía comunicándose con ella tras una pantalla, luego de acostumbrarse a estar su lado e intercambiar gran cantidad de abrazos. Esto lo afligía, pero no se arrepentía de tener una amistad tan buena con la muchacha. Todo valía la pena.

Hoy el muchacho no para de extrañar a su amiga. Mantiene su promesa y no puede esperar a volver a la gran ciudad y encontrarse con ella de nuevo.

Este es el fin del cuento, pero definitivamente, no de la historia de este muchacho, y esta muchacha.

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